Durante casi 20 meses hemos dicho y repetido hasta el cansancio la necesidad de cambios que previnieran otra tragedia como la del 22 de febrero de 2012. En todo ese tiempo exigimos que este Gobierno realizara lo que no hizo por decisión propia en los 10 años anteriores.


Víctimas, usuarios y trabajadores advertimos muy firmemente que lo hecho en este tiempo no alcanzaba. La realidad nos ha dado la razón en junio en Castelar, y ahora una vez más en el maldito andén 2 de la terminal de Once. Y decimos tragedia, porque aún sin víctimas fatales, es lo que sucedió este sábado de octubre.

Es una tragedia viajar sin seguridad y que un parachoques de andén sea inservible; es una tragedia depender de la suerte y no estar amparados por una estructura que prevenga lo sucedido. También lo es tener a repudiables genuflexos del poder que sin el mas mínimo empacho, y lo que es peor sin pruebas, adjudican irresponsablemente lo sucedido al terreno de un atentado pre-electoral.


Es una tragedia sentir que tanto trajinar arrastrándonos por el dolor no alcanza para evitar que otro sufran lo que vivimos desde hace más de un año y medio. No son necesarios cadáveres para vivir un desastre.


Al ministro de transportes Florencio Randazzo “lo tienen harto” los trabajadores que luchan por lo que consideran justo amparados por sus derechos como trabajadores que el Ministro parece ignorar. A los ciudadanos de a pie, en cambio, nos harta ver declaraciones altisonantes en lugar de acciones que prevengan desastres, nos hartan los negociados del gobierno con las empresas concesionarias de los servicios, nos harta ver la gira del ministro por China hablando de los trenes mientras el hacinamiento cotidiano es insufrible.


Nos hartan las campañas de prensa armadas por voceros del poder para desarticular o poner en duda la inclaudicable lucha de los familiares. Nos harta que el gobierno pretenda olvidarse que todo lo que pasa sobre las vías es su responsabilidad. Sea en las estructuras, o con el personal que presta servicio, porque todo depende del Ministro del área.


Justicia no es solo ver a los responsables de la muerte de 52 inocentes tras las rejas:justicia también es viajar seguros y no padecer un servicio público.


Volvemos a reiterar que jamás estaremos en contra de mejoras que hagan del servicio de trenes lo que los usuarios se merecen. Al día de hoy, y a excepción del cambio de vías son sólo anuncios y cambios cosméticos y no de fondo. No vamos a negarlas cuando sean una realidad palpable y concreta. No somos como ellos. Para los funcionarios la realidad es lo que les gustaría que sucediera, no lo que efectivamente pasa.


Los hechos luctuosos no preguntan si queremos o no que sucedan. O se los previene o nos golpean crudamente. Y el andén 2 volvió a ser escenario de otro golpe a la seguridad.


Fuimos, somos y seremos respetuosos de las investigaciones y no vamos a apresurarnos a dictaminar o deslindar responsabilidades. Esperamos que el juez Lijo trabaje con rapidez y eficiencia, que no sea permeable ni a las presiones corporativas ni del poder político. Que las responsabilidades queden bien claras porque la sociedad lo necesita. Sean las de quién sean.


Pero es esencial no dejar pasar las circunstancias anteriores y posteriores al impacto sobre el parachoques del andén.


Era el 22 de mayo de 2013. Los familiares acabábamos de finalizar el acto de recordación mensual en el andén 1. Zulma (mamá de Carlos Garbuio, uno de los fallecidos el 22f) volvía a su casa en Ramos Mejía con una de sus hijas y se aprestaba a subirse a un tren cuando escucho al motorman decir que esa formación no podía salir, pues tenía problemas de frenos. Al escucharlo, Zulma se identificó y le pidió que por favor no saliera. En ese momento, se generó un altercado con el ferroviario, pues este increpó a nuestra hermana de lucha.
Todos quienes estábamos en el hall de la estación nos acercamos al enterarnos lo sucedido, pidiendo explicaciones.


Elisa, hermana de Zulma, se comunicó de inmediato con el ingeniero Raúl Baridó, subsecretario de transporte ferroviario para denunciar lo sucedido.


Esa formación era la chapa 5, la que se incrustó en el andén 2 el sábado pasado. Adjuntamos las fotos que testimonian lo ocurrido aquel día. Por eso, es muy importante entender todo el contexto que rodea a lo que pasó, pues tiene antecedentes concretos.


Son muchos los testimonios de testigos que señalan que el sábado último el tren no frenaba bien y las puertas no pudieron abrirse rápidamente generando un pánico indescriptible entre los pasajeros. Las ventanas estaban selladas y los usuarios tuvieron que romperlas para bajar. ¿Eso es viajar bien y seguros? ¿Es eso revolución ferroviaria, ministro Randazzo?


La justicia deberá investigar en tiempo y forma, los trabajadores asumir sus responsabilidades sin dejar nunca de denunciar las irregularidades ni de pelear por sus derechos. Los usuarios deberán exigir el servicio que se merecen. Y, además, entender que no se debe estigmatizar a los conductores dejándose llevar por el discurso oficial cuyo único objetivo es potenciar una guerra de pobres contra pobres. Se debe rechazar ,denunciar y sancionar a quienes nos exponen en cada viaje, de ello no hay duda, pero sin creer que todos son iguales.
A los familiares de víctimas y heridos nos toca todo eso, y más. Porque una tragedia previsible (cuyo primer responsable sostenemos que es el Gobierno Nacional) nos destrozo la vida, porque la revivimos cada día, y porque quedamos en carne viva cada vez que se repite una tragedia anunciada. Otra tragedia, mas dolor para una Argentina que sigue sufriendo sobre las vías.

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