Hace hoy tres años, el país se sacudía, y nuestras vidas cambiaban para siempre. La nuestra, pero también la de ustedes. Esa mañana de febrero la cara más visible de la corrupción, la muerte, nos arrancaba de la mano a 52 mujeres, hombres, niños, todos gente de bien, trabajadores y estudiantes que creían, y crecían, en este país. Por estas horas, recorríamos hospitales, clínicas, comisarías y morgues, llevados por la desesperación, sin rumbo fijo, y preguntándonos un porqué sin respuesta. Hasta que, con cada muerte confirmada, el dolor nos pegó un golpe injusto y descarnado. Un golpe del que nunca podremos levantarnos del todo, pero que aún así, no nos ha vencido.


El tiempo, ese que nunca podrá curar una herida semejante, ha pasado, despiadado con nosotros, remarcando una y otra vez, las ausencias físicas de los que nunca dejaremos de extrañar. Y así como ha quedado tantas vidas irremplazables en el camino, también hemos sabido levantarnos, codo a codo y sosteniéndonos entre nosotros. Y también por toda la sociedad que siempre guarda en su corazón una lágrima para los muertos de Once.




Por tercer año consecutivo estamos en esta plaza de todos, plaza de los dolores y de las alegrías argentinas. La plaza de los reclamos, de las voces alzadas, de las voluntades unidas. Esta plaza del pueblo, en la que una vez mas estamos, dándole la espalda al refugio del poder político, pero de frente a ustedes, los que no nos han dejado solos ni un solo minuto de estos más de mil días de tristeza y dolor interminables. Han estado a la par nuestra caminando juntos el difícil trayecto que separa a la impunidad de la justicia.

Todavía falta mucho, y habrá muchos escollos que vencer, pero desde principios del año pasado hemos logrado, juntos, poder ver a los procesados rendir cuentas al Tribunal Oral Federal número 2. El Juicio oral y público por la tragedia de Once comenzó el 18 de marzo de 2014 y a la fecha tuvo ya, 71 audiencias. Todos los días, representantes del grupo de las familias se sientan no solo a escuchar los testimonios sino a reafirmar la lucha y mostrarles a los imputados, jueces y a toda la sociedad que este grupo no negocia, ni lucra, ni claudica. La búsqueda de justicia que se inició el mismo día de la tragedia se mantiene de pie y con el apoyo de todos y cada uno de los argentinos que saben que nuestro objetivo es la condena para cada uno de los responsables tras un juicio intachable, como el que se está desarrollando. Pero audiencia tras audiencia los familiares tenemos que escuchar a los imputados balbucear excusas y echarse culpas unos a otros. 

Así Marcos Córdoba, motorman del chapa 16 declaró que el tren NO LE FRENO al entrar a la estación Once, aunque omitió contar que en dos estaciones el tren se pasó de largo lo que evidenciaba claros problemas de frenos. Deberá responder porque tomó la decisión de continuar el trayecto, aún sabiendo de esa circunstancia, aunque sabemos que no es el responsable del estado deplorable de la unidad que tenía a su cargo. 

El ex Secretario de transporte al momento de la tragedia, Juan Pablo Schiavi. dijo no entender porque estaba citado. Dijo que no había otra explicación que no sea que al motorman “algo le pasó”. Obviamente omitió hablar de falta de control de la secretaría que estaba a su cargo el 22 de febrero. 

Lo mismo hicieron Antonio Sicaro y Pedro Ochoa Romero, ex interventores de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT),y Antonio Luna, ex subsecretario de Transporte Ferroviario, quienes defendieron su gestión, atacando como todos, la instrucción de Juez Bonadío. Pero de autocrítica, un una sola palabra. El colmo de la vergüenza ajena fue escuchar a Ricardo Jaime, ex secretario del Transporte, quien manifestó que este Juicio era una clara acción de ataque a la política del kirchnerismo. 

Todos sabemos que fue, justamente esa política la que llevó a la muerte a nuestros familiares. La tragedia solo pudo ocurrir en el marco de descontrol que estos “señores” generaron a los largo de más de 10 años en el poder. Todos ellos desligaron su responsabilidad, y aun pretenden demostrar que la responsabilidad del choque se limita al día de la masacre, sin que se analice las causas que motivaron la tragedia en relación con el estado de los trenes y el Servicio. No se lo vamos a permitir.




Tuvimos que escuchar también a Mario Cirigliano, que se limitó a decir que él no tenía vinculación con los trenes dentro del llamado “Grupo Cirigiliano” y que por ello no tiene responsabilidad alguna en la tragedia. Pero hoy podemos afirmar que cuando este juicio termine quedará en claro para todos que atrás del desastre está el negocio millonario sostenido en la falta de mantenimiento de los trenes y la ausencia de control estatal. 

Sergio Claudio Cirigliano, dueño de la empresa Cometrans controlante de TBA, defendió la gestión del Sarmiento, negó el deficiente estado de los trenes y servicios, y sin referirse al tema económico, cargó toda la responsabilidad en una mala maniobra del maquinista. 

Ninguno de los imputados hizo alusión a que fue el estado calamitoso del tren chapa 16 que sumados al deficiente parachoques, actuaron como una trampa mortal para los pasajeros, transformando la colisión en tragedia. 

Pero luego comenzaron los testimonios de los más de 330 testigos ofrecidos por todas las partes y los primeros citados fueron aquellos sobrevivientes de la tragedia, pasajeros todos ellos del tren chapa 16. Entre todos se destacó el testimonio de Norma Barrientos, quien además de viajar en el tren y ser una herida perdió a su hija adolescente en ese viaje. Su testimonio conmovedor sirvió como tantos a otros para probar el calamitoso estado del servicio y de los trenes en sí. Una treintena de pasajeros le narraron al Tribunal la forma en que se viajaba: apretados, sin lugar, unos sobre otros, entrando por ventanas, sin horarios ni límite de pasajeros y en situaciones de inseguridad constante. Describieron con lujo de detalles el estado de los trenes: rotos, corroídos, con agujeros en paredes y pisos, sin ventanas, con puertas que no cerraban, con goteras, etc. Las espantosas condiciones del servicio también fueron descriptas: no tenían horarios, las demoras eran constantes, y no existía el control por parte de la empresa. Esa fue la verdadera política ferroviaria de la última década y no el desesperado intento actual por tapar e intentar hacer olvidar sus culpas.

Ejemplo de esto, es lo declarado por el Jefe de Gabinete, el día jueves, culpando a los gobiernos anteriores por la falta de inversión. Nada hay nada más triste para un pueblo que un gobierno necio y que se esfuerza por tapar el sol con la mano. Y día tras día, las palabras del Jorge Capitanich lo confirman. 

Es cierto que durante los 90 los tendidos ferroviarios se desguazaron. Se destrozó el motor de crecimiento que significan los trenes, y la patética frase “ramal que para, ramal que cierra” se volvió una oprobiosa realidad. Pero eso es tan cierto como que este proyecto de gobierno tuvo 9 años desde que asumió el poder para cambiar la flota de trenes y evitar una masacre como la ocurrida hace hoy tres años. ¿De qué gobiernos anteriores hablan? Sus funcionarios ignoraron denuncias, condonaron multas, e hicieron oídos sordos a las denuncias de trabajadores y usuarios. El gobierno de Néstor Kirchner, y los posteriores de Cristina Fernández de Kirchner tuvieron el tiempo, y el dinero para evitarnos este dolor. No solo no lo hicieron, sino que cobijaron bajo su ala uno de los ejemplos más terribles de la corrupción de este gobierno. Mientras se sacaban fotos con los Cirigliano, Jaime se enriquecía de manera obscena. Por ello, hoy en día tiene múltiples causas por enriquecimiento ilícito que avanzan inexorablemente a su condena.

La verdad de lo sucedido desde 2003 a 2012 fue el abandono. Lo de ahora es una inversión tardía y una desesperada búsqueda de votos, sin que los muertos les importen. 

A nosotros SI NOS IMPORTAN, a ustedes SI QUE LE IMPORTAN LOS MUERTOS, Y A LOS ARGENTINOS DE BIEN, TAMBIEN LES IMPORTAN.

Ya probamos que todas esas circunstancias se juntaron en el chapa 16, que circuló de Moreno a Once, un día después de 2 feriados de carnaval, saliendo con demora y abarrotado de gente, con la conducción del maquinista Andrada, fallecido en un confuso episodio de violencia y luego por el procesado Córdoba, con gente aprisionada una contra otras y entrando por donde podían. 
Esta situación fue, precisa y dolorosamente expuesta por la segunda tanda de testigos, que fueron los socorristas del SAME, entre los que se destacó su titular Alberto Crescenti. Los bomberos y personal de TBA Y PFA que intervino también confirmaron esas circunstancias. 

Que a todos les quede claro, la situación descripta por ellos, fue reveladora sobre las verdaderas causas de las muertes, quedando probado que las mismas en su mayoría fueron posteriores al impacto, y que podrían haberse evitado si el tren no se cedía en su estructura y si no se producía el “acaballamiento” del 2º vagón sobre el 1º y del 4 sobre el 3. Fue terrible escucha al Dr. Crescenti contar que la asfixia por aplastamiento se torna irreversible en 45 minutos, y a la vez escuchar que las demoras para la extracción de heridos demoraron hasta 4 horas sacando al primer sobreviviente a las 2 horas del impacto. Eso demuestra además, la escasa preparación previa para esta clase de desastres.




Los testigos pasaron y tres de ellos han sido procesados por falso testimonios por negarse a contar la verdad. Pero no tengan dudas: la verdad igual aparecerá. Las numerosas irregularidades en situaciones de seguridad y frenos quedaron evidenciadas en el hecho que ningún tren circulaba con repuestos originales. Todos ellos lo hacían, además, con al menos 2 compresores por debajo de la cantidad requerida. Así mismo, quedó probado que los trenes como el chapa 16 tuvieron su última revisión general en el año 1997, esto es 15 años antes de la tragedia. Solo esta mención alcanza para tener una idea del estado de las chapas de esos coches. 

¿Dónde estaban los que debían controlar? Ausentes, y permitiendo que los pasajeros arriesgaran su vida en cada viaje. 

Hoy, no solo la parte mecánica demuestra la responsabilidad. También se está probando que TBA tercerizaba sin sentido tareas que podía realizar con su propio personal, como reparaciones y monitoreos. Todas ellas se facturaban a un costo superior al mercado, en firmas propiedad del grupo Cirigliano y desde las propias Oficinas de TBA en Retiro u Once. El afán de lucro desmedido y la corrupción mostraron su cara antes y después de la tragedia. Y tiene nombres y apellidos.

Con testimonios de otros maquinistas y técnicos quedó probado que ese tren no tuvo control de pasajeros. Que los mismos excedían su capacidad, que circuló siempre con problemas de frenado, y lo que es más grave, que ante el impacto cedió actuando como una trampa mortal, pues la chapa corroída por el óxido aprisionó a los pasajeros siendo ésta la principal causa de las muertes. 

Hoy ya estamos en la última etapa del debate oral. Analizando la pericia técnica resulta claro y contundente que la misma fue dirigida a limitar la responsabilidad de lo empresarios y funcionarios, cómplices en el abandono del servicio. Ya en la primera intervención de un perito de parte de la CNRT su miserable tarea quedó al descubierto. 

No solo se evidencian las claras omisiones, el análisis parcial y dirigido de la mayoría de los peritos. Lo que es más grave quedan en evidencia los datos falsos que incluye el informe técnico. 

Ya no nos queda duda que el mismo está plagado de mentiras mal intencionadas y que toda la pericia pretende exonerar de culpa a los funcionarios y sus socios, los Cirigliano. También perseguiremos a los responsables de esta burla. NADIE VA A QUEDAR IMPUNE.

El propio perito de la CNRT, que además era su gerente de seguridad admitió que ninguno de los muertos y heridos es producto del choque. Todos murieron por como respondió la dañada estructura ante ese choque. Todos los imputados son responsable. Pero también la política ferroviaria desde 2003 es la responsable, aunque Capaitanich sea instruido para negar lo que todos sabemos. Pero no nos van a pasar por arriba ni nos van a engañar .

NO VAMOS A ABANDONAR ESTA LUCHA. 
LA VERDAD ESTA DE NUESTRO LADO. 
ESTA VEZ LA PAGAN. 
ESTA VEZ LAS CONDENA LES LLEGA. 

No vamos a permitir que la mentira triunfe. La verdad es una sola: a nuestros muertos se los llevó le pésimo estado del tren producto de la perversa y espantosa política ferroviaria del kirchnerismo, llevada adelante, y con plena conciencia, entre 2003 y 2012 que ahora pretende imponer de la mano de la compra de trenes a un candidato presidencial. 

Durante estos tres años hemos visto al actual ministro Randazzo pavonearse entre los trenes comprados a China. Hemos tenido que soportar que hiciese campaña en base a su gestión en algún balneario montando trenes inflables para que jueguen menores, como si los hubiesen comprado por una decisión de gobierno y no tras el desastre. Para él, las decisiones tomadas en Casa Rosada posteriores a las muertes de 2012 y los juegos pueden estar perfectamente unidos si el objetivo es una campaña proselitista. Hemos visto a la Presidenta haciendo chistes de pésimo gusto en la inauguración. Los spots televisivos del gobierno nos los han mostrado hasta el hartazgo. 

Entonces, si el Gobierno es tan responsable por su compra, también lo es por NO haberlo hecho antes de la mayor tragedia ferroviaria en 50 años. También lo es por no haber escuchado, por haber dejado a corruptos en los escritorios. Si hoy, un ministro se propone ser presidente por esa compra y asume como propia esa adquisición, entonces quien lo antecedió en la responsabilidad debió haber sido juzgado por no haberlo hecho antes de que muriesen inocentes.



Transporte no era ministerio en febrero de 2012, es cierto. Pero dependía de manera directa del Ministerio de Planificación. Su titular, Julio De Vido tienen una responsabilidad directa sobre lo que sucedió. Y pudo zafar de la Justicia, ya que la instrucción decidió no llamarlo ni siquiera como testigo. Se quedó con el multiprocesado Ricardo Jaime, con Schiavi, y con los interventores de la CNRT y el secretario de transporte ferroviario. Esa es la más grande crítica que tenemos para hacerle al trabajo judicial. Eso es impunidad en estado puro. 

Las grandes masacres del país jamás tuvieron ministros condenados, y mucho menos presidentes, jefes de gobierno o intendentes. Siempre se quedan en Secretarios de menor rango. Parece que para la Justicia no hay cargos de mayor responsabilidad que esos. Que ahí se terminan las cadenas de desidia y corrupción.

PERO NOSOTROS ESTAMOS ATENTOS Y CON LAS NUEVAS PRUEBAS PRODUCIDAS Y LAS DECLARACIONES DE LOS PROPIOS IMPUTADOS SURGE CLARA LA REPONSABILIDAD DE JULIO DE VIDO, QUE PUDIENDO APARTAR A TBA… NO LO HIZO Y NOSOTROS NO VAMOS A PARAR HASTA QUE TODOS LOS RESPONSABLES PAGUEN SUS CULPÁS.

Beara prescribió. Las masacres impunes de la embajada de Israel y de la AMIA sigue esperando desde hace 20 años. Los familiares y sobrevivientes de Cromañon deben soportar que Aníbal Ibarra sea legislador porteño y ahora quiera ser Jefe de Gobieno nuevamente. Entre los culpables de los asesinatos de Kostecki y Santillán hubo solo policías. Parece que no hubiese existido una orden política para la represión sangrienta. Lo mismo en la de diciembre de 2001 que generó decenas de muertos en todo el país. Tampoco en el asesinato de Mariano Ferreyra, o en el de Luciano Arruga. 

Menem, De la Rua, Mathov, Duhalde, Aníbal Fernández, Ibarra, Carlos Tomada, Cristina Fernández de Kirchner, De Vido, y tantos otros vieron los desarrollos de esas causas judiciales cómodamente instalados frente al televisor. Pero nunca fueron imputados hasta ahora.

La Plata se inundó, murieron una cifra todavía no determinada de personas, y parece que fue solo por un capricho de la naturaleza. Y hay tantas otras muertes innecesarias como ejemplo. Beara, los talleres clandestinos, el Parque Indoamericano y tantas otras. Estamos hartos. Para cortar cintas los funcionarios están hechos a medida. Ahí siempre hay sonrisas y palabras de ocasión. 

Pero cuando nosotros, ciudadanos comunes, pagamos su ineficiencia con nuestras vidas, la Justicia nunca mira los puestos más encumbrados de la Nación. Entonces, se reciclan, se reinventan, e intentan volver a ubicarse en el poder más alto. Y ese daño tiene una consecuencia todavía peor. La imitación de los algunos jóvenes políticos que vienen detrás.

Si no se condena a funcionarios de alto rango, no solo se consolida una impunidad que lesiona la estructura de la Nación, sino que se genera la espantosa seguridad de que si sos funcionario, nunca pasa nada. Los funcionarios debén ser responsables de lo hecho y de lo no hecho. Las masacres no se generan solas. Hay un contexto que las alimenta, y las hacen crecer desde los puestos más elevados del país.

Por ello, deben ser perseguidos, juzgados y condenados social y judicialmente. Pero además, incluir en los códigos la imprescriptibilidad de sus delitos, y la inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos.

Entonces, nos parece inconcebible que desde el poder político se intente tomar por asalto los estamentos judiciales mas altos de la Nación. El Consejo de la magistratura tiene como integrantes a conspicuos adherentes al partido gobernante, como Julián Alvarez o Eduardo de Pedro. Desde el Poder Ejecutivo se intenta nombrar como miembro de la Corte Suprema a un joven abogado, que quizás tenga capacidades intelectuales, pero que con el único antecedente de haber trabajado en la Reforma el Código Penal, o tener un cargo de auxiliar docente.

Y también nosotros como sociedad debemos mantener viva la memoria. No solo por los quienes se fueron, sino por nosotros, y para hacer un país mejor. 


En diciembre del 2003, una senadora decía, haciendo uso de la palabra en el Congreso de la Nación: “¿Saben lo que está demandando la sociedad? Que por favor alguien vaya preso en este país alguna vez por los delitos que se denuncian, muchas veces profusamente desde los medios, pero que jamás llegan a ninguna conclusión.”

Esa senadora, era quién hoy es la Presidenta de la Nación. Muchas de sus actitudes nos hacen pensar que cambio diametralmente las ideas que tenía en ese momento. Son muchos los intentos por intentar garantizar impunidad. Pero los ciudadanos no cambiamos de opinión. Pensamos que quien gobierne, funcionario que delinque debe terminar preso.

Hace un tiempo Randazzo dijo “queremos demostrar que hay otra posibilidad de país”. Eso no es ninguna novedad. Claro que hay otra posibilidad de país, todos queremos otro país. Todos sabemos en qué Argentina queremos vivir. Queremos un país sin corruptos amparados por la Casa Rosada, queremos un país sin funcionarios del Poder Ejecutivo procesados por las más diversas causas.

Trabajamos por un país con ministros que eviten muertes, un país sin proyectos de servicio de inteligencia que investiguen a los luchadores sociales, un país con un gobierno que no haga del que piensa distinto un enemigo. Claro que es posible otro país. Un país a donde un nene muerto por desnutrición no sea un “hecho aislado” como dijo el jefe de gabinete, un país adonde la justicia social sea una realidad en todo el territorio nacional.

Un país adonde la justicia llegue a todos, que dicte sentencias condenatorias y cárcel común a todos los que se lo merezcan. Queremos un país adonde el que tiene poco tenga mucho, y que en el que tiene mucho ganado con la dignidad de su trabajo no sea puesto como el culpable de todos los males de la Nación. 

El voto es nuestra única arma, el voto también ayuda a convalidar o a condenar la impunidad. Hay que usarlo a conciencia, es nuestra única arma frente a los que usan la política de mala manera.

¿Hay algo más importante que una vida? ¿Hay algo más maravilloso que engendrar un hijo y verlo crecer, o encontrar al hombre o mujer de su vida? ¿Hay algo más grandioso que generar la felicidad de padres, abuelos, hermanos, amigos? No. Claramente no. Cuando una muerte previsible se lleva todo eso, no hay nada que lo suplante. Y cuando decimos nada, es nada. No hay leyes, no hay planes sociales, no hay mejoras de ninguna índole que sirvan de calma para ese dolor. No hay disputas internacionales por dinero que alcancen, no hay obras ni decretos que puedan taparla esas muertes. 
Entonces, ¿de qué década ganada nos hablan? ¿De qué tiempo histórico de cambio nos quieren convencer? ¿De qué gran bisagra pretenden hacerse responsables? Este gobierno generó paso a paso, las condiciones para la masacre de Once. Eso no puede ni debe olvidarse. Porque además, ahora presentan los trenes como gran logro. Y vamos a insistir en esto una vez más. 

Florencio Randazzo ha sostenido y firmado contratos con China que condicionan por muchísimos años la industria nacional ferroviaria y sus puestos de trabajo. Solo la inclaudicable lucha de los trabajadores de EMFER logró torcerle el brazo y obligarlo, después de meses de angustia, a reubicarlos en diferentes lugares de trabajo. Pero para su amigo, el procesado Antonio Sicaro y sus hijos, hay todo tipo de favores, empezando por los puestos de trabajo en áreas de su directa influencia. Más y más cobertura para los procesados.

Los repuestos para los trenes son exclusivamente provistos por ese país, sin otra mano de obra argentina que su colocación. Las propias restricciones a la importación en el país extienden la demora en su entrega. 

Pero como si con todo eso no alcanzara, el ministro que se autoproclamó candidato a presidente, y mantiene una política persecutoria contra los trabajadores. Hace de la teoría conspirativa el disparador de su discurso cada vez que hay un incidente. Genera a repetición causas penales contra los trabajadores. Y no se plantea siquiera la posibilidad de algún error en su gestión. La culpa siempre es de los otros. Él se cree blindado a las equivocaciones, y parece que siempre hay alguien queriéndolo dañar. Lo que se dice, un kirchenrista de pura cepa. 

Y diciendo eso no exculpamos a los trabajadores que incumplen con su función. Por supuesto que quienes se equivocan, o no toman con la responsabilidad y el compromiso que tienen su rol, deben ser sancionados muy duramente. Un error puede causar otro desastre. Los trabajadores ferroviarios no deben olvidarse nunca de eso. 

Y asumir la importancia de su función sin olvidarse jamas que quedaron muchas vidas perdidas sobre los rieles. Pero muy diferente es tener un ministro que siempre ve fantasmas, que persigue a los que le dicen la verdad, a los que saben por su tarea cotidiana el estado real de las unidades. Y que en lugar de ver al ferroviario como aliado, lo ve como a un enemigo. Entonces, les inventa causas judiciales casi sin sustento, los expone mediáticamente queriendo lavarse las manos. Ministro: en lugar de pensar en su sueño de quedarse unos años en la Casa Rosada, piense todos los días en que queda mucho para hacer en las redes ferroviarias del país. 

Sea coherente con su discurso y deje de buscar fantasmas a donde no los hay.

Basta de hablar del soterramiento del Sarmiento, inaugurado ya cuatro veces en doce años, cuando se está gastando millonadas en las estaciones a cielo abierto, como en Caballito, Padua, y otros lugares. Si el tren va a ir bajo tierra ¿para qué hacen las estaciones donde están las antiguas? Y si esas paradas van a ser usadas ¿para qué insiste una y otra vez con el tren bajo tierra? ¿Con esa escasa coherencia pretende ser candidato a presidente?

Este gobierno y los que lo apoyan sin animarse a expresar ninguna disidencia están convencidos que quienes expresamos las irreconciliables diferencias que tenemos con ellos o denunciamos sus negociados somos golpistas. O que estamos al servicio de grupos de medios o económicos. O que tenemos intereses partidarios. Nada más lejano a eso.

Quienes hemos pagado con sangre su desidia y su abandono ponemos la cara todos los días, no somos instrumentos de nadie. Sabemos que la razón está de nuestro lado, y que el país nos acompaña.

En medio de todo esta lucha queremos detenernos un instante en otra lucha que llevamos adelantes acompañados también por el grupo de familiares, y es la lucha por falta de búsqueda de nuestro hijo Lucas, al que estuvimos buscando más de 60 horas y estaba en el mismo lugar en que había subido esa mañana.



Parte de nuestra lucha es que las cosas no se repitan y pretender la condena los responsables es honrar su memoria pero también que nunca más y en una situación parecida, se abandone la búsqueda de sobrevivientes hasta que estén seguros que nadie queda sin ser hallado.

Hace pocos días casación rechazó el pedido de los 3 bomberos que fueron los responsables del operativo de búsqueda. No perseguimos a oficiales de rango menor fuimos tras los superiores, son 3 comisarios que incumplieron sus deberes poniendo a todo el pueblo en vilo y aumentando en nuestra familia el dolor de la perdida de Lucas.

No pararemos hasta su condena, por Lucas y para que nunca más otra familia sufra lo que sufrimos, para que cambien los protocolos de seguridad y para que los que tengan que realizar las tareas de búsqueda de heridos y fallecidos sepan que deberán hacerlo hasta que nadie quede sin ser hallado.La memoria de Lucas y también la todos los fallecidos nos empujan y no claudicaremos tampoco en esta causa. 

Y no nos callamos nunca porque no queremos más muertes previsibles en este país, que es tan nuestro como de ellos. Nadie es dueño de la Justicia, ni del presente ni del futuro. Esos los construimos entre todos. Los derechos humanos no llevan la sigla del Frente para la Victoria, son de todos los argentinos, pensemos como pensemos. 

Por cadena nacional, hace unos días, la Presidenta dijo, rodeada de cientos de jóvenes de la Cámpora y en referencia a la marcha de silencio en homenaje al fiscal Nisman: “Nos quedamos con el canto, con la alegría, a ellos les dejamos el silencio”. Nosotros tenemos en claro que en la Casa Rosada siempre se quedaron con la alegría, el baile y mucho más que eso. Ese es el principal motivo de la gran cantidad de funcionarios que han desfilado y desfilarán por Tribunales. 

También es cierto que nosotros nos quedamos con el silencio. Nos quedamos con el silencio de 52 voces que ya no podremos escuchar, nos quedamos con el silencio de sus risas apagadas, nos quedamos con miles de “te quiero” en la garganta, sin poder decirlos, sin poder escucharlos. Nos quedamos con 52 corazones en silencio, nos quedamos con el silencio como única respuesta a la espera de escuchar sus pasos. Claro que nos quedaron todos esos silencios, fruto de su desidia, de la enferma ambición de dinero y poder, de su desinterés y de su abandono. 

Las grandes calamidades son siempre aleccionadoras” dice el prólogo del Nunca más de la CONADEP. Y aun cuando esta frase se refiera a la dictadura genocida que sembró de sangre este país, también puede aplicarse a la corrupción en democracia, que genera muertes. Nunca dejemos de aprender que la calamidad más grande para una sociedad son las vidas de inocentes pérdidas, si los corruptos que las generaron están sueltos, y disfrutando de la vida, mientras nosotros sufrimos las muertes.

Pero mientras estemos vivos, y ustedes nos acompañen, nos sobrarán las fuerzas para gritar exigiendo justicia, para decir a viva voz nuestras verdades, para cantar y recordar a nuestros familiares.

Hemos intentado en estos tres años que nuestra voz sea también la de ustedes, y esperamos que así sea siempre, y que podamos encontrarnos muy pronto, para abrazarnos fuerte, y para mirarnos a la cara, el día que después de tanta lucha y tanto sufrimiento, los responsables de tanta muerte evitable estén tras las rejas.

Muchas gracias.

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